Cómo hacer tests de eye tracking en el celular
Cualquiera que haya usado un smartphone conoce la otra cara de tener millones de apps a mano: la experiencia arruinada por una interfaz pobre. Por eso los equipos de producto y de experiencia de usuario (UX) suelen pasar por varias rondas de testeo, entrevistas y análisis —con múltiples iteraciones— antes de lanzar algo que se considere realmente usable.
El eye tracking permite entender qué miran las personas, en qué orden y por cuánto tiempo mientras usan una app o un sitio en el celular. Pero medir la atención en un teléfono tiene desafíos propios. Veamos por qué y cómo se resuelven.
Por qué se necesita un soporte para el celular
Un eye tracker de pantalla asume que el sensor está ubicado debajo de la pantalla y que el participante se encuentra a cierta distancia. Con esa información calcula el ángulo que forman los ojos al mirar las distintas partes de la pantalla. Usar ese mismo hardware sobre un teléfono —en lugar de una computadora— exige resolver dos cuestiones:
- Las manos. En el celular usamos las manos para deslizar e interactuar. Si el sensor se coloca debajo del teléfono, las manos lo tapan y se pierden datos. Por eso se monta el teléfono en un soporte que deja el sensor en la posición correcta, sin obstrucciones.
- Las dimensiones y el ángulo. El teléfono es más chico y se sostiene en un ángulo distinto al de una laptop. El sistema tiene en cuenta ese ángulo para calcular la posición de la mirada, así que controlar la posición, el ángulo y la altura del sensor respecto de la pantalla es esencial para una medición precisa.
El soporte logra el equilibrio justo entre experimentación controlada y validez ecológica: se puede testear contenido móvil en el entorno para el que fue pensado, sin comprometer la calidad del dato.
Cómo analizar el comportamiento en el celular
El scroll infinito genera un estímulo interminable y difícil de agregar: cada persona scrollea a distinta velocidad, se detiene en distintos puntos y sigue caminos diferentes para completar una tarea. Hay diferencias individuales en qué capta la atención y qué la sostiene. Para analizarlo con rigor se usan tres herramientas:
Áreas de interés (AOIs) dinámicas
Permiten seguir elementos que se mueven con el scroll, reflejando el recorrido de cada participante. Así se puede aislar qué se mira y qué se ignora, incluso cuando el contenido no está quieto en la pantalla.
Gaze mapping (mapeo de la mirada)
Mapea la mirada —que se desplaza durante el scroll— sobre una imagen de referencia (por ejemplo, una captura del documento completo) mediante visión por computadora. De esta forma se agregan los datos de varios participantes en un único mapa de calor, incluso sobre estímulos largos como una web o un feed.
Análisis multimodal
Para entender no solo qué miran sino qué sienten, el eye tracking se combina con facial coding (una cámara que lee las expresiones) y GSR (un sensor en la mano que no se usa para deslizar). El resultado es una lectura más completa: la atención y la emoción —valencia e intensidad— frente al contenido, en simultáneo.
En Databrain medimos la atención y la emoción en el celular, en condiciones reales.
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